FEBRERO 13 DE 2025
El conocimiento sesgado sobre los ecosistemas de la Antártida dificulta su conservación, fue el estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos, establece la pauta para obtener una visión completa de lo que sabe y desconoce en este continente. Aunque hay mucha información sobre pingüinos y focas, falta conocimiento sobre micro vertebrados, microrganismos y plantas. Hoy se pública en Science un estudio internacional que analiza nuestro grado de conocimiento sobre la tanto los avances en la investigación como las lagunas todavía existentes, identificando a si las grandes incógnitas por resolver sobre ecología y evolución, Los resultados muestran que aunque se conoce bastante sobre biología de vertebrados marinos que se reproducen en la costa como pingüinos y focas, aún hay gran desconocimiento sobre gran parte de la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres del continente helado. Los investigadores destacan la necesidad de invertir más en estudios en taxonómicos sobre grupos crípticos, monitorizados de poblaciones, muestreos regionales en zonas menos exploradas y la caracterización de rasgos funcionales y respuestas fisiológicas. Según apuntan el estudio, liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), es igualmente necesaria la estandarización de métodos e integración y accesibilidad de datos.
“La Antártida es uno de los pocos territorios del planeta que quedan prácticamente prístinos, con unas características ambientales que hacen que albergue una biodiversidad única”, explica la investigadora del MNCN Asunción de los Ríos. La investigación en el continente helado comenzó hace apenas dos siglos y su estudio ha revelado importantes descubrimientos acerca de la evolución y el funcionamiento de la vida en lugares tan aislados y con unas condiciones climáticas tan extremas, Además se trata de ecosistemas que realizan importantes funciones, como la regulación del clima y, por tanto, es clave entender como se están viviendo afectados por los efectos del cambio global, puntualizo Leopoldo García Sancho investigador de la Universidad Complutense de Madrid. Este estudio confirma que se han descrito ya más de 2.000 especies de fauna, microbiota y flora terrestre para un sistema aparentemente inerte y rodeado de hielo, pero que faltan muchas más por descubrir. A esto se suma la dificultad de a acceder a decenas de miles de microorganismos (tales como bacterias y virus) que previsiblemente están bajo el hielo, como resultado, lo que sabemos de las propiedades de estos organismos es mucho más escaso aun, y muy variable entre diferentes grupos. “Estamos en un punto crítico en el que es necesario parar y analizar que conocemos y que falta por descubrir sobre este fascinante continente para dirigir los siguientes esfuerzos de investigación” comenta Pertierra. Es por eso que científicos de distintas partes del mundo se han reunido es este trabajo para analizar las lagunas en el conocimiento de la biodiversidad antártica. Este grupo internacional de investigadores ha recopilado y analizado la información recogida en las principales bases de datos globales sobre biodiversidad; “grandes repositorios como GBIF, que compila datos de ocurrencia espacial, o GenBank, que reúne información genética, nos permite tano examinar la distribución de la biodiversidad, como identificar huecos en nuestro conocimiento sobre ella” comenta Cristina Ronquillo, coautora del estudio que trabaja en el MNCN. El desconocimiento sobre los microrganismos es aún mayor “ los recientes estudios sobre el funcionamiento y flujos de nutrientes en comunidades de microrganismos, así como el movimiento de estos de unas zonas a otras nos da pistas de cómo se desarrolla la vida microscópica en un clima tan extremo “ añade Antonio Quesada, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, En el trabajo se hace hincapié en que ese equilibrio en el conocimiento de la biología e tanto grupos de organismos impiden comprender como se desarrollan, los procesos ecológicos en la Antártida, algo clave para poder guiar medidas de conservación e cara al cambio global.
“Los análisis de las lagunas de conocimiento sobre la biodiversidad nos permite identificar las principales necesidades de investigación en los próximos años. En el caso de la Antártida, es necesario invertir en investigación taxonómica, monitorizar las poblaciones, identificar especies modelos, estandarizar los métodos de estudio que utilizamos e integrar los datos que vamos obteniendo.
Estas son algunas de las medidas que proponemos para resolver las incógnitas que tenemos sobre este importante y fascinante territorio”, concluye Joaquín Horta, también investigador del MNCN.
Fuente: SINC.
Noticias: Internacionales. Tomado: ECO-SITIO portal de medio Ambiental y ecología