ENERO 15 DE 2025
El impacto de la IA en el clima va más allá de sus emisiones para entender como ésta contribuyendo la IA al cambio climático, hay que fijarse en la forma en que se utiliza.
En julio del año pasado, Washington Post lanzo un Chatbot de Inteligencia Artificial llamado Climate Answers (respuesta climática en español) una sección experimental que aprovecha la Inteligencia artificial para abordar las preguntas de los electores sobre el cambio climático y así descubrir y explorar la información fidedigna de The Post sobre el tema, utilizando como referencia los artículos publicados por The Washington Post desde 2016 que se encuentra en las secciones Tiempo, Clima y Ambiente.
Una propuesta tan interesante, que podría echar luz sobre las dudas que muchos lectores del periódico tiene sobre el cambio climático, no debería ser motivo de preocupación alguna, sin embargo, surge la siguiente incógnita: ¿podría este chatbot favorecer el calentamiento global y en consecuencia motorizar el cambio climático.
El 1% de las emisiones globales de CO2 se genera al ver videos en línea, y se estima que en 2025 aumente al 8%. No hay actividad humana que no tenga impacto ambiental: al leer estas líneas en tu celular o PC, está generando huella de carbono; al viajar, generas huella de carbono, respirar genera huella de carbono, todos contribuimos a la generación de gases de efecto invernadero y por ello, en mayor o menor medida, somos responsables de la crisis climática.
Todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad, pues bien, usar IA también produce una huella de carbón. Es cada vez más común que la Inteligencia Artificial sea utilizada para todo tipo de actividades, desde redactar tareas escolares, resúmenes ejecutivos, textos para redes sociales e inclusive hay chatbots que intentan emular a una psicóloga.
Palabras que consumen energía, del mismo modo los investigadores calcularon el consumo de cada respuesta de 100 palabras: en promedio son 0.14 kilovatios – hora (KWH), energía suficiente para alimentar 6 lámparas LED de 5 W durante una hora, esto multiplicado por los millones de usuarios el impacto es sorprendente, si tan solo el 10 por ciento de los estadounidenses utilizara esta tecnología semanalmente la factura anual de electricidad
equivaldría al consumo energético de todos los hogares de Washington D.C (600,000 habitantes), durante 20 días.
En síntesis: cuando hablamos de IA debemos ser consciente de que necesitamos invertir en tecnologías innovadoras que minimicen su huella ambiental. No hay soluciones mágicas ni alternativas si queremos aprovechar al máximo los beneficios de la Inteligencia Artificial.
Fuente: EFE
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